¡Los ebooks son otra cosa!

La crisis del libro, tiene un espacio enorme en las discusiones españolas. Los hechos son contundentes: “En cinco años, el sector editorial ha caído un 40%; se han perdido 900 millones de euros“ (Darío Pescador, Conclusiones Memoria del III congreso del libro electrónico. Barbastro, Huesca, 2015). La industria del libro en España ha sido soberanamente resistente al cambio y para decirlo brevemente, fue arrasada (por la industria norteamericana del libro en castellano). Los análisis sobran, pero llama la atención el poco (o nulo) espacio que tienen las tecnologías y el papel del ebook en esas revisiones, y lo que es peor en cualquier visión de cambio.

La industria editorial (española) se mueve mucho, no obstante lo que muestra una breve revisión de esa bibliografía a mano (en la red), es el poco entendimiento de las propuestas del libro digital o ebook. No se pretende señalar que allí radique la crisis del libro, pero si llama la atención la ausencia de su comprensión cuando el entorno cambió y el mundo entró a la era digital.

La pregunta de si nuestro entorno esta marcado por lo digital, sobra. No en balde Castells desde la década del 90 lo proclamó así. En ese entorno el ebook no es sino uno de los productos de esa nueva era. No se trata de competir ni de negar la belleza de los libros impresos, de las ediciones antiguas, de las restauraciones, e incluso de algunas apuestas de libros impresos cuidadosamente creados. De lo que se trata es de entender el libro digital, con sus riquezas, su interactividad, su realidad aumentada y otros juguetes. Entender que los ebooks abren el universo de la red, con todo lo que esta allí presente.

Se sabe que en el Japón, por ejemplo, los niños de menos de 10 años sólo han leído libros en formato digital. Tal vez los editores de ebooks en estos nuestros países, no hemos hecho bien la tarea. Tal vez lo que se conocen como libros virtuales son simples PDF, o el libro impreso pasado a formato digital. Esas modalidades que son la mayoría de la literatura y bibliografía que se ofrece por las mas grandes editoriales (de esa industria editorial paquidérmica y resistente al cambio) no corresponden al inmenso horizonte que tiene el libro virtual. Por ejemplo, claramente se echa de menos, en la lectura de ese fantástico libro de Vickram Seth Una Música Constante, poder oír al mismo tiempo esas fugas de Bach, con un link que lleve al Lago Serpetine en el Hyde Park. Al contrario de eso, leerlo en un formato digital, plano, llamado ebook. Simplemente se desaprovecha todo lo que justamente por ser ebook se puede ofrecer.

Se ha planteado falsamente un debate entre el libro impreso y el digital, cuando de lo que se trata es de entender y aprovechar las posibilidades del ebook, y su naturaleza que es precisamente la capacidad que ofrece al lector de sumergirse y navegar en la red. La lectura que propone el ebook no será plana, ni lineal, será para explorar, enriquecer, investigar, tal vez (o seguramente) perderse, y en esas trayectorias reiventar lo leído, lo sabido, siempre de la mano de la novedad. Sino fuera por lo trillado y huero que se ha vuelto esa fórmula, se diría que el ebook no ofrece una lectura, sino en lo radical sentido del término una riesgosa y aventurada exploración.

By | 2017-03-31T12:01:40+00:00 Marzo 31st, 2017|blog|0 Comments

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